Hoy no vengo a hablar de música como habitualmente, sino sobre mi papel dentro de ella, si se le puede llamar asÃ. ¿El motivo? Tengo que protestar.
Elegà Periodismo por vocación, porque crecà sobre la mesa de calcar de una pequeña redacción familiar en la que intentaba imitar a mi abuelo con mis primeras publicaciones. Después de cuatro años de carrera y varias prácticas con las que elegir un camino dentro de la profesión algo más especializado, me decanté por la cultura en general y la música en particular. Desde mi humilde posición hago lo que puedo por ayudar a los músicos con sus labores de prensa.
Actualmente, lo resumo rápido: Crisis del Periodismo, crisis de la cultura/música. ¿Y ahora qué? Tú no tienes un duro, los músicos no tienen un duro. No importa. Me gustan los retos y me sobra la ilusión por un trabajo que es mi vida. Asà te embarcas en un proyecto en el que trabajas 25 horas al dÃa y haces todas las concesiones y sacrificios posibles porque quieres que salga adelante. Vas haciendo contactos y empiezas con tus primeros encargos. Lo que viene siendo emprender, o más o menos. Y es duro pero, ¿quién quiere las cosas fáciles?
Vas despacio, tropiezas... Bueno, siempre hay que levantarse. El problema es el revés que te llevas cuando confÃas en las personas equivocadas –tanto en el trabajo como en la vida, claro–, esas que juegan con tus ilusiones. Me puede la buena fe, no tengo remedio. Y con esta crisis, más. Por eso soy de tropezar varias veces con la misma piedra. Pero alguna vez hay que decir basta y voy a hacerlo hoy. Porque donde yo veo buenas intenciones, otros ven el poder para abusar de tu ilusión. Me planto. #MiTrabajoLoVale
