Maryland: "Para conseguir que el público acuda a los conciertos hay que hacer malabares"

Festival de CIne de Málaga

Maryland - Silvia Tinoco

Domingo en el Festival de Cine de Málaga y yo no voy a ver una película, si no a escuchar un poquito de música en directo llegada desde Vigo y en furgoneta. Ellos son Maryland y, aunque les gusta el cine y la serie 'Perdidos' –y son de los que no quedaron conformes con el final de temporada–, están en Málaga dentro de una mini gira andaluza para presentar 'Get cold feet', su segundo trabajo. Rubén (voz y guitarra), Arturo (voz y guitarra), Pablo (bajo), Iván (teclados) y Álex (batería que sustituye al habitual, Jaime, que no ha podido viajar) son puntuales y en seguida empiezan a desgranar su power pop guitarrero con marcados tintes de Sexy Sadie y Nada Surf. 'Lux', 'I'll be ready', 'This time', 'What to do', 'Red boots'... 

El público empieza a agolparse a las puertas de la carpa y Rubén anima a que se acerquen, al menos para estar a la sombra, "que aquí tenéis sol y hace calor". Los más tímidos continúan inamovibles disfrutando desde lejos. "Sería la primera vez que la gente se queda fuera del recinto en un concierto", dicen. Menos mal que no pierden las ganas de aplaudir. La potencia que tienen estos chicos se lo merece, desde luego. Cuando ya no hay timidez es al final, cuando Rubén quiere fotografiarlos para llevarse un recuerdo. Entre el público también hay quien quiere llevárselos a casa, en forma de disco firmado, claro. Yo, en cambio, me conformo con unas palabritas. 

Ya solos, aunque Rubén se tenga que marchar rápidamente y Jaime no esté, tres Maryland (Arturo, Iván y Pablo) y una servidora acabamos sentados en el enmoquetado suelo de la carpa Fnac. Tras las presentaciones y los dos besos de rigor, aseguran que han hecho bien el viaje y que los andaluces les hemos tratado muy bien. Parecen tímidos al principio, pero podréis apreciar cómo se van relajando a lo largo de la charla por cómo crece la extensión de sus respuestas. Aviso, además, que he perdido la cuenta de las veces que he escrito (Risas) y –bromean–. Son muy agradables y el buen rollo entre ellos es palpable. Cualquier tópico sobre los gallegos es eso, puro tópico. 

  ¿Cómo nació Maryland? 
Arturo: Primero se juntaron dos parejas de hermanos: Pablo y Rubén y Jaime y yo (Jaime no ha podido venir este fin de semana). Los cuatro empezamos a grabar el primer disco, sin teclista. Una vez grabado quisimos añadir sonido de teclados y entonces conocimos un tío guapo y apuesto como Iván. 

  Iván, ¿cómo te atreviste a meterte entre hermanos? 
Iván: Soy como el juez del grupo. Ellos siempre están discutiendo… 
Pablo: Pero luego ni pincha ni corta. Es el árbitro pero al final nunca decide nada. 
Iván: Eso es lo que dicen ellos… (Risas) 

  Desde esas primeras grabaciones de Maryland, sin teclado, hasta este segundo disco, ¿cómo os veis ahora? 
Iván: Hemos visto un cambio muy grande respecto a todo en general. Hemos notado un cambio en la afluencia de gente en los conciertos. También hemos cambiado nosotros, hemos aprendido más. Pablo: Más maduros. 
Arturo: Hemos encontrado un sonido en el que estamos muy cómodos y es lo que intentamos plasmar en este nuevo disco. Un sonido más cercano al directo, más enérgico. 

  Además habéis vuelto a contar con Jaime García Soriano de Sexy Sadie en la producción. Parece que ha sabido captar lo que queríais… 
Arturo: Desde el primer disco ya tuvimos un flechazo con él. Además es un tío muy majo y hace muy bien lo que hace. 
Pablo: Queríamos que estuviera también en este segundo disco y en el tercero y el cuarto si hace falta. Nunca se sabe, igual ahora se nos sube a la parra y lo tenemos que parar… Es broma. 
Arturo: Sí que tenemos que decir que la influencia de Sexy Sadie en nuestra música la teníamos antes de que llegase Jaime. Después llegamos a él precisamente por eso, por gustos. Nos ha ayudado mucho con nuestro sonido y su grado de implicación con nosotros nos gusta. No es algo de lo que reneguemos ni nada. 
Pablo: No nos molesta que la gente diga que nos parecemos a Sexy Sadie. Preferimos sonar a Sexy Sadie que a David Bisbal. 

Arturo: "Sonáis a Andy y Lucas". Bueno… (Risas)


La expresión inglesa que da título a vuestro disco, 'Get cold feet', hace referencia a no echarse atrás, no arrepentirse. ¿Cuál ha sido esa gran decisión que habéis tomado y habéis dicho " En esto damos el paso y no nos podemos echar atrás"? 
Pablo: Sólo lo que supone sacrificar nuestro tiempo libre, compaginar la música con el trabajo, ya es una gran decisión. Decides viajar y pasar el fin de semana fuera, de gira, cuando a lo mejor lo más fácil y cómodo es quedarte en casa tranquilamente viendo una película. 
Arturo: Es una gran decisión, sobre todo teniendo en cuenta que no vivimos de esto. Mucha ilusión, mucha furgoneta… 
Pablo: Menos Rubén, que viaja en avión ya (Risas). No, en serio. Es un poco cansado, además ves poco las ciudades que visitas, pero lo pasamos muy bien y nos reímos mucho. 

  De 'Surprise' se decía que cualquier corte podía convertirse en single. Y en este 'Get cold feet' habéis comentado que os costó elegir un primer single precisamente por lo mismo. ¿Esto como se consigue, llegar a ese nivel? 
Iván: Lo que hacemos normalmente es que cada uno elige las dos canciones que cree que pueden ser single y hacemos una votación. El que salga más votado, gana. 
Arturo: Hacemos una especie de Eurovisión. Sí es verdad que en el segundo disco nos costó mucho elegir el single. 
Iván: Y volvimos a aplicar el mismo sistema. 
Arturo: En el primer disco en realidad fue Jaime (de Sexy Sadie) quien eligió el single. Dijo "Es ese" y nosotros dijimos "Vale". Pablo: En el segundo disco fue más complicado, pero al final acabó saliendo por unanimidad. Teníamos dos temas que al final han sido los dos que han salido.

 ¿Entonces habéis tenido más libertad de decisión en el segundo álbum? 
Pablo: Sí, sí. Lo bueno que tiene el grupo es que todos podemos decidir. La discográfica nos da libertad total. En la producción también pudimos decidir. De hecho ya iban todos los temas listos.

  ¿Qué tal la experiencia de telonear a Nada Surf? 
Iván: Fue como un sueño. De repente, íbamos a telonear al grupo que nos gustaba a todos. Cuando nos lo dijeron flipamos, simplemente. El concierto estuvo genial. Fue en la Sala Capital, en Santiago. 
Pablo: Teníamos esa cosa de que, bueno, siendo teloneros, cuando se abren puertas te viene a ver la mitad del aforo. Pero no. Cuando salimos al escenario estaba el aforo completo. Mil y pico personas en la sala y fue increíble. Nos dijeron que teníamos que tocar 35 minutos y al final fueron 40. Tocábamos muy rápido porque intentábamos calzar el disco entero, íbamos a 3000 revoluciones. No dejábamos ni que el público aplaudiera, nosotros ya estábamos con el siguiente tema. Fue una experiencia. 
Arturo: Y ellos muy majetes. 

  También habéis estado en festivales como el Primavera Sound… 
Iván: El Primavera fue muy guay. Fuimos con más grupos de Galicia. 
Pablo: Estaba Eladio (Eladio y los seres queridos), Igloo, Colectivo Oruga… había una delegación gallega importante. No estábamos solos, aunque en realidad no nos llevamos tan bien como parece. Sobre todo con Eladio, que es muy pesado. 
Arturo: Además no tiene ni idea de música... 
Iván: Y me debe algo de dinero… –bromean– 
Pablo: Estuvo muy bien. Es el único festival en el que la gente intercambia documentos en Excel con horarios por Internet porque es imposible verlo todo, tienes que hacerte un tour. Eso también tiene sus pros y sus contras. Los pros: que tienes un abanico importante de artistas. Los contras: que si eres un grupo pequeño es complicado que te vayan a ver, sobre todo si coincide con algún artista importante. A nosotros nos tocó The National y, aún así, tuvimos suerte porque nos vio mucha gente. El Primavera Sound es muy importante por el tema de los ojeadores que van a ver bandas, aunque estar en el cartel, para nosotros, ya es promoción. Luego, poder estar en la zona VIP y verlo todo es un privilegio. 

  ¿Preferís grandes o pequeños escenarios? 
Iván: Dicen que sonamos mejor en sitios grandes porque nuestra música es bastante densa, entonces en sitios pequeños puede ser un poco caótico todo. 
Arturo: Claro. En un sitio pequeño nos puede dar más problemas el tener guitarras altas. Pero si es una sala que lo tenga todo controlado, técnicamente, no hay ningún problema. Nos lo pasamos igual de bien en todas partes, ya sean lugares grandes o pequeños. También hay salas que tienen su encanto y nos gusta aprovechar para tocar en acústico, por ejemplo. 

  Sois un grupo de directo, importante con lo difícil que está ahora lo música pero, ¿cómo anima uno a que la gente acuda a los conciertos? 
Todos: ¡Uff! 
Iván: Con mucho sufrimiento... 
Arturo: Llamando a muchos amigos por teléfono... 
Iván: "Oye, que tocamos en Sevilla, vente desde Vigo" –bromean–. 
Pablo: Presentando el vinilo hicimos una oferta de dos por uno: quien compraba una entrada podía traer a un acompañante y la verdad es que funciona de la leche. Intentamos incentivar a la gente. A lo mejor hay personas que solas no van a un concierto porque no les apetece, pero si pueden invitar a un acompañante, la cosa cambia. Y la entrada tampoco era muy cara, unos 6 u 8 euros, con lo que entran dos personas por 3 euros. Es complicado, sobre todo porque ahora mismo la gente no tiene un duro. En lugar de pagar por varios conciertos, muchos apuestan por un festival y por 70 u 80 euros pueden ver a un montón de bandas. El caso es conseguir mantener el interés. 
Iván: Sí que hay saturación de grupos y conciertos. En Vigo te puedes encontrar con tres conciertos la misma noche, es imposible encontrar un día que no haya algo. 

Pablo: El otro día había tres o cuatro grupos presentando disco que viajaban a Vigo para tocar la misma noche. Y luego súmale si te coincide con el fútbol. Es muy muy difícil. 


  También hay que darle al público un CD que les aporte algo más… 
Pablo: Somos bastante fetichistas en eso. Nos gustan los vinilos y el formato físico en general. Somos de los que abrimos un CD, viene un libreto con dos hojas y nos cagamos en todo. Los diseños son importantes para incentivar al público y conseguir que pase del mp3 que tenga en su reproductor a comprar el formato físico. 
Arturo: Ahora se venden muchos menos discos. Si alguien se anima a comprar algo, hay más posibilidades de que acabe comprando un vinilo. El CD lo puedes tener en formato digital, pero si lo quieres en formato físico, hay mucha gente a la que le gusta tener el vinilo. 

  Hablando de vinilos, contadme cómo surgió lanzar 'Something to share' 
Pablo: 'Somethig to share' lo compartimos antes por Spotify y plataformas similares para que la gente lo pudiera ir escuchando y luego salió la edición limitada en vinilo. 
Arturo: Son unas canciones que queríamos que fuesen a parte porque, si las metíamos en el CD, nos iba a quedar un disco muy extenso. 
Pablo: Al principio, íbamos sacar el disco entero con esos dos temas extras, pero después pensamos que a lo mejor quedaba más bonito si sacábamos un vinilo. Además es que, tal y como está la música ahora, hacer un disco de 50 minutos se traduce en que la gente escuche los seis primeros temas y ya está. Mira la duración que tienen ahora los discos: 30-35 minutos, 7-8 canciones… 
Arturo: Ya no se escuchan los discos enteros, no nos tomamos tiempo para madurar las canciones. Antes escuchabas un disco, había canciones que te entraban desde el principio y otras que te iban gustando cuando ya llevabas un mes escuchándolo. Hoy vas a los tres temas que están sonando ahora y mañana pasas a otro grupo. 
Pablo: El concepto single se ha impuesto totalmente. Un disco más conceptual en el que todas las canciones están relacionadas y cuentan una historia es imposible hacerlo ahora porque nadie se escucha el disco entero. 

  Compartís de todo a través de las redes sociales. ¿Últimamente os habéis aficionado a los polaroids o me lo parece a mi? Pablo: Intentamos establecer un contacto con la gente. 
Arturo: Una forma de mantener vivo el interés. 
Pablo: Para un grupo pequeño es una forma rápida de darse a conocer. Nos han preguntado de todo y lo hemos intentado contestar siempre, salvo cosas muy privadas… que se las suelen preguntar a Iván… 
Iván: ¡Qué va, qué va! Es verdad que es fácil darse a conocer, hay muchas redes sociales. Otra cosa es llegar al paso siguiente. 
Pablo: Conseguir movilizar al público. Para mover a la gente hay que hacer malabares. 

  ¿Es verdad eso de que 'Something to share' es el "puente" hacia el tercer disco o es sólo un rumor? Pablo: Fue un rumor. 
Arturo: Sería un puente si guardase relación con el disco siguiente, pero es que todavía no sabemos cómo va a ser. 
Pablo: El vinilo lo sacamos como una "excusa" para seguir presentando 'Get cold feet'. Pero luego hubo alguien que vaticinó hasta la fecha de lanzamiento del tercer disco. Enero de 2013, creo. La realidad es que ni sabemos cómo será. Lo mismo hacemos bossa nova… 
Arturo: Bossa nova, ¡seguro! 
Iván: No hemos pensado todavía lo que nos gustaría hacer. Arturo: No bajaríamos la guardia del directo, supongo. 
Iván: Los teclados tendrían que estar más presentes… –sugiere tímidamente– 
Arturo: En realidad estamos pensando en quitarlos, pero todavía no se lo hemos dicho…  –bromea– 
Pablo: ¿Ves como no está decidido? Cuando nos metamos en el local ya veremos 
Arturo: Es que todavía estamos moviendo este disco. A lo mejor es que hemos dado tanto la brasa que la gente ya quiere otro. 
Pablo: Es verdad que los tiempos son tan acelerados ahora que si no estás constantemente haciendo algo, te quedas fuera rápidamente. A lo mejor no sacamos disco y nos dedicamos a lanzar una canción cada tres o cuatro meses… 
Arturo: O un EP… Nunca se sabe… 

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Entrevista de Silvia Tinoco para ThrillerMagazine.es

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