El refugio sonoro de Tom's Cabin

Estas últimas semanas me he adentrado en el refugio sonoro de Tom's Cabin y ya no sé cómo salir. En el buen sentido. Con un debut sin pretensiones, el artista canario construye el lugar perfecto al que escapar, lleno de paisajes propios reinados por una voz tan íntima como envolvente. Tuve la oportunidad de entrevistarle y poco después de reseñar su disco y ya no he podido escapar. Aquí os dejo un poquito:


Dices que llegaste a la música al descubrir el rock. ¿A qué artista tenemos que dar las gracias de que estés aquí?
Pues el primer grupo que me atrapó de verdad fue U2, en la época del All that You Can’t Leave Behind. Fue ahí cuando algo hizo click en mi cabeza, cuando tenía unos 11 años, y a partir de ahí empecé a escuchar música sin parar.

Aires de folk americano, de crooner, toques western, incluso algo celtas-irlandeses… ¿De dónde viene el sonido de Tom’s Cabin? ¿Qué has ido absorbiendo para llegar aquí?
He crecido con artistas como Nick Cave, Leonard Cohen, The Beatles, Mark Lanegan, Bob Dylan, y Jeff Buckley, que se escuchaban en mi casa a diario… Supongo que eso, además de toda la música a la que he llegado por mi cuenta, ha influenciado mi sonido de forma notable.

¿Estás satisfecho con el resultado del disco o hay algo que ahora, con perspectiva, habrías hecho de otra manera?
Soy insatisfecho por naturaleza, siempre pienso que puedo hacerlo mejor y dar más, pero si me dejara llevar por ese instinto nunca terminaría nada. A día de hoy, haría muchas cosas de otra manera porque es un disco que tardé bastante en componer y que nos llevó tiempo grabar, así que en muchos aspectos me queda lejos, pero a pesar de todo es un trabajo del que estoy orgulloso y al que además tengo mucho cariño.

Personalmente me parece un trabajo muy orgánico, muy natural, desde la portada y la sencillez que transmite, hasta su contenido, muy envolvente, a veces épico –caso de Liturgy–. No sé hasta qué punto nos asomamos al interior de Tom’s Cabin y si has construido el refugio musical personal que tenías en mente… 
La música es la única manera que tengo de expresar ciertas cosas, algunas de ellas muy personales, así que pongo mucho de mí mismo en lo que hago. Componer es como un refugio porque es algo a lo que siempre puedo recurrir independientemente de dónde esté, y porque me ayuda a entenderme a mí y a las cosas que me suceden.

¿Cómo ha sido el trabajo junto a Pablo Cebrián? Porque tiene buena parte de culpa en todo esto…
Pablo ha sido muy importante para mí porque me dio el impulso que necesitaba en el momento adecuado. Es un productor increíble y con el que me entiendo perfectamente, además de un músico como pocos. También me ha acogido en su sello discográfico y me acompaña en muchos directos… En definitiva: sí, tiene buena parte de culpa.

Todos buscamos alguna vez refugio en la música. Un espacio privado al que pocos tienen acceso. Tom’s Cabin ha construido el suyo y además permite que nos asomemos a su interior. Un refugio sonoro lleno de habitaciones y, en cada una de ellas, una canción que nos transporta a un lugar, a un momento, a un sentimiento con el que podemos sentirnos identificados, menos solos.

Y es que Tomás Hernández no es muy distinto de cualquiera de nosotros. Su cabaña alberga miedos, dudas, relaciones y paisajes como los míos o los tuyos. La diferencia es que él tiene una asombrosa habilidad para ponerles música y que parezca tan de allí hecha aquí.

Hummingbird Hawk-Moth. Llegamos a la primera habitación tanteando el terreno con cuidado, como el colibrí de la canción. Su sencillez, casi a guitarra y voz al principio, y su ritmo seducen hasta el punto de dejarte tarareando el “Oh, Hummingbird” todo el día. Prometedor. La visita no ha hecho más que empezar...



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