Un pequeño inconveniente...

Hace unos años disfruté mucho descubriendo a Mark Haddon con El curioso incidente del perro a medianoche. Ahora, si hablamos de Un pequeño inconveniente, me ha costado más.

Mark Haddon


Un pequeño inconveniente es la historia de la familia Hall. George y Jean Hall son un matrimonio mayor acomodado en una vida tranquila, aunque sus hijos no lo son tanto: Katie va a volverse a casar y a sus padres no les gusta el elegido; y Jamie es gay, un hecho muy incómodo sobre todo para los vecinos, según sus padres.

El "pequeño inconveniente" del que parte y se impregna toda la historia es que George se descubre un feo eccema en la cadera, pero él piensa que el médico está equivocado, que en realidad se trata de un cáncer y se está muriendo lentamente.

Lo que en realidad le pasa al señor Hall es que está jubilado, ve cómo la edad le obliga a ceder el mundo a los jóvenes y tiene miedo, sobre todo, de morirse. Y su pobre mujer tiene que pasar por todo su arranque de locura, aunque ella tampoco es tan santa como parecía en un principio.

Con este panorama, nos encontramos ante el retrato de una familia de locos, pero que en realidad podría servir para retratar a cualquiera. Y, al final, me ha gustado ese retrato, me ha caído bien el novio y me he enamorado del gay. Aunque su lectura ha sido una montaña rusa de la que a veces disfrutaba y, otras, me sobraban páginas.

Los capítulos son breves, la lectura es sencilla, la historia tiene sus buenos momentos y también su mensaje. Así que me quedo con lo bueno: con las sonrisas que me ha sacado a veces y con su buen puñado de frases para meditar.

"Te ibas de casa. Pero en realidad nunca te convertías en adulto. En realidad no. Tan sólo la cagabas de maneras distintas y más complicadas"

Y es que todos acabamos entrando en ese mundo que de pequeños tanto anhelamos y del que luego no sabemos cómo salir corriendo...


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