Estaba deseando leer este libro desde que salió en inglĆ©s a comienzos del aƱo pasado y cuando el 1 de junio me lo encontrĆ© en el escaparate de mi librerĆa habitual no pude evitar entrar y comprarlo. AdemĆ”s, no me pude resistir a esa preciosa portada que tanto invita a abrirlo.
Anthony, un escritor de cuentos, ha pasado toda la vida recogiendo objetos perdidos que iba encontrando por ahĆ y catalogĆ”ndolos con nombre, fecha, lugar donde los encuentra... A su muerte, le lega todo esto a Laura –mujer que iba a su casa a ayudarle con algunas tareas– con la misión de devolver cada objeto a su dueƱo. Paralelamente, en una Ć©poca anterior, conocemos a Eunice, una joven que trabaja como ayudante de un editor, Bomber, al que se le escapó la oportunidad de publicar la obra de Anthony.
Me gustaba la premisa de esta historia, pero la verdad es que no imaginaba hacia dónde se iba a dirigir a partir de ahĆ. ¿Se dedicarĆa Laura a emparejar cada objeto con su dueƱo y ya estĆ”? Toda trama tiene que ir hacia alguna parte, ¿no? Una conclusión, un buen final. Y Ruth Hogan no sólo explora la trama mĆ”s allĆ” de la premisa bĆ”sica, si no que resulta que tiene una estructura clara del viaje en el que nos va a embarcar desde el comienzo, de manera que cuando llegas al final, todo encaja. Y eso me encanta.
Reconozco que soy cuadriculada en algunos aspectos o, mĆ”s bien, digamos que me gusta que las cosas tengan un equilibrio, un sentido. Por eso me fascinan las historias en las que llegas al final y descubres que cada pieza tenĆa su lugar asignado desde el principio. AdemĆ”s me parece una gran habilidad como autor. Y si a este puzzle le aƱadimos unos personajes tan definidos como entraƱables, tenemos una historia dulce (y no en el sentido de ƱoƱa o empalagosa) y conmovedora, de esas que te hace sentir bien al llegar a la Ćŗltima pĆ”gina.
Tenemos personajes, tenemos trama y tambiĆ©n tenemos mensaje. Creo que todos los personajes estĆ”n "perdidos" –o se los considera perdidos– de alguna manera, ya sea literal o metafóricamente: han perdido algo, dejado atrĆ”s algo, estĆ”n buscando un nuevo camino... Y aunque hasta Anthony entra en este grupo, Ć©l es quien reĆŗne a todos los demĆ”s a su alrededor y hace que sus vidas mejoren, encontrando aquello que perdieron o que ni siquiera sabĆan que buscaban. Por algo es San Antonio de Padua, patrón de las causas perdidas o, en este caso, guardiĆ”n de los objetos perdidos.
Y como no me gusta revelar demasiado de un libro porque lo interesante es que cada uno descubra qué aventura encierra dentro, sólo puedo recomendar que leÔis esta novela. Una historia entretenida, que engancha, con sus puntos emotivos, también simpÔticos (ojo al personaje de Portia) y algún toque de misterio... Una historia cÔlida llena de historias.
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