"Memoria de Pez" de Anabel Caride

 Tengo sentimientos encontrados con esta novela. Parece que me estoy acostumbrando a los libros que me generan un “conflicto de opiniones” porque este “Memoria de pez” tiene cosas que me han gustado y cosas que no tanto. Y esto no me parece algo malo, creo que está bien porque te obliga a reposar un poco más lo que has leído, a reflexionar más sobre sus pros y contras y a afinar tu análisis. Además, puede animar a la conversación con otros lectores que también hayan leído la novela porque podemos comparar puntos de vista, en lugar de concluir que nos ha gustado a todos y fin.

Libro "Memoria de Pez"


"Memoria de Pez", de Anabel Caride, tiene como protagonista a Héctor, un recién graduado maestro de Historia que llega para hacer su primera sustitución como interino en el instituto donde estudió. Tras una presentación que me conquistó citando a Gandalf y su "Un mago nunca llega tarde...", comienza una historia compuesta por fragmentos sobre la vida escolar. Pero la mirada de nuestro protagonista no es la única: a lo largo de sus páginas accedemos también al punto de vista de profesores, alumnos y familiares que nos ayudan a componer una imagen más completa del trabajo y la experiencia de Héctor.

"El inquietante kilómetro cero de un 17 de octubre, como para olvidarlo. Ni pellizcándome fuerte hubiera soñado un maletín de interino. Cuando entré con él, no sabía aún que había atravesado también otra puerta: la del primer curro en el lugar del crimen, el Instituto Arguijo. Nada parecía haber cambiado del todo, nada menos yo, el profesor de Historia que una vez estuvo al otro lado de la mesa".

Así es como podemos ver, "desde el otro lado del pupitre", cómo es el día a día del profesor, la relación con sus compañeros y, por supuesto, con sus alumnos, cómo se viven las evaluaciones o las excursiones e incluso el trato con los padres de los alumnos. Y como Héctor es tan novato como nosotros los lectores,  es nuestro mejor guía. De su mano he vuelto yo también al instituto, a recordar a los malotes del fondo de la clase; la revolución que suponía el día de San Valentín, si ibas de rojo o no y la de cartas que te habían dejado; a la locura de los viajes, donde los más "guays" se sentaban en la última fila del autobús...

Anabel Caride capta muy bien todo esto. Además, lo hace con un estilo metafórico, poético y, a la vez cotidiano que me ha gustado mucho. Es muy certera en muchas de sus metáforas, que convierte en el mejor recurso muchas veces para describirte situaciones o transmitirte la importancia de un momento o una sensación. Me pareció muy descriptivo ese "odio superlativo" que utiliza Héctor cuando habla de levantarse a las 7 de la mañana; la fuerza que tiene una frase como “Los silencios de una clase están llenos de polisemias”; o esa grandiosa descripción –página 193–  de lo que es una clase cuando aprieta el calor del verano.

Pero también es cierto que el uso de este estilo metafórico y poético es constante a lo largo de toda la novela y ha terminado por cansarme un poco. A veces, creo tanta metáfora y lirismo cotidiano hace que te pierdas lo importante porque el continente acaba engullendo al contenido, se diluye lo que te está contando. Y otras, se me escapan las referencias, muy de profesores o muy locales, muy sevillanas, dejándome con la sensación de que me pierdo en la lectura.

El punto de vista es otra cosa que me despista. Tenemos una historia coral, fragmentaria, en la que no sólo la voz de Héctor cuenta, también la de compañeros, alumnos y familiares. Pero luego te encuentras con pasajes en los que, en unas pocas líneas, cambia ese punto de vista. De la primera persona salta a la tercera y, a veces, no me queda claro si se trata de otro personaje o si es que Héctor ha tomado otra perspectiva, así que pierdo el hilo de quién me cuenta la historia.

Como decía, hay otros profesores, padres, alumnos y amigos del protagonista que, de vez en cuando, toman la palabra. Están ahí para componerte este retrato de la vida escolar. El problema, para mi, es que se quedan ahí, no trasciende ninguno, no podría decirte quién es quién. Componen muy bien ese retrato, pero individualmente se me desdibujan. 

Entre ellos mantiene además muchos diálogos que transmiten también muy bien la esencia de esa etapa, y los hay tan dinámicos como el que mantienen los alumnos durante una excursión, pero luego la mayoría de estos diálogos no tiene acotación alguna que me de más contexto sobre la situación, la reacción de la persona, su estado de ánimo o para saber incluso quién está hablando. En este caso creo que me faltan matices.

¿Conclusión? Creo que "Memoria de Pez" refleja muy bien la esencia de esa etapa, aunque me pierda a veces entre metáforas y referencias. Sin embargo, a mi en la ejecución se me desdibuja un poco. Me quedo con las buenas sensaciones que transmite, los recuerdos que me ha traído de aquellos años, la nostalgia, la poesía que contiene y la gran habilidad de Caride para llenar de lirismo la cotidianidad.

“Triste ser parte de la historia cuando no toca la Toma de la Bastilla, cuando lo que de verdad importa sucede en los meses corrientes, los años discretos que no salen en selectividad, la pereza de los días” 



"Memoria de Pez" de Anabel Caride está editado por Ediciones Alfar. La edición es en tapa blanda con solapas y tiene 213 páginas. 







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