No voy a decir que he crecido escuchando a Mozart y Manuel de Falla, pero sí hay parte de mi familia que durante mucho tiempo ha sido miembro de orquestas. Así que no me resulta extraño el sonido de violines, bandurrias y coros entonando una pavana o interpretando a Albéniz y Falla. Pero no es lo común entre los niños de hoy o no lo era hasta que apareció Ara Malikian.
El violinista ha desmitificado la música clásica de forma contundente. Adiós al traje y la postura rígida. Para saltar, girar y bailar sobre el escenario con la energía que él lo hace, nada mejor que recurrir a algo más cómodo, como unos pantalones de cuero y un chaleco sin mangas.
Dice que le echaron del clásico por las pintas y es que podría pasar por un rockero, pero con ellas ha conquistado los corazones de grandes y pequeños, demostrando que la música clásica puede hacer disfrutar a todo el mundo. Si tienes dudas, sus más de dos horas de espectáculo arrasará con ellas. Normal que tenga legiones de fans, cual estrella de rock, que le siguen a todas partes y no se cansan de verle en directo una y otra vez.
Cuento mi experiencia en Diario SUR. Impresionante.
Este año he decidido que como hacer una lista con los mejores discos del 2015 está ya muy visto, mejor voy a hacer un repaso por la que ha sido mi banda sonora. Estamos rodeados de música. Así que es algo inevitable: todos tenemos una banda sonora que nos acompaña. Y ésta ha sido mi banda sonora este 2015. Desde los mejores discos y canciones, a los conciertos inolvidables o esa música de anuncios que se te mete en la cabeza.
Discos que me han acompañado este 2015
Pasajero - Parque de atracciones
Más sonó el disco cuando supe que en octubre pasaban por mi ciudad. Y es que llevaba mucho tiempo queriendo verlos en directo pero no había tenido oportunidad, a pesar de haber organizado un concierto de la banda hace un par de inviernos. Cosas de la vida... Parque de atracciones me parece redondo, perfecto, intenso y poético como sólo sabe serlo Pasajero.
The New Raemon - Oh Rompehielos
Si no he tarareado 1000 veces "La reina del Amazonas eres tú" no lo he hecho ninguna. Pedazo de disco que se ha marcado el señor Ramón
L.A - From the city to the ocean side
Con L.A tengo un problema y es que, disco que saca, disco que me gana de principio a fin. Empecé tímidamente a escuchar From the city to the ocean side porque parecía relajado en comparación con trabajos anteriores, pero al final caí y ha sido uno de mis discos más escuchados este año. Me ha faltado verles en directo.
Jack Broadbent - Along the trail of tears
En un artículo anterior decía que mi nivel de fanatismo por este hombre ha llegado a niveles de encontrarme mirando vuelos para ir a Reino Unido y plantarme en un concierto suyo. ¿Por qué? Cualquiera que escuche su disco puede deducirlo fácilmente
Seafret - Oceans EP y Give something EP
Su debut como tal no sale hasta finales de enero, según está previsto, pero descubrí sus EP y algunas canciones más en Spotify gracias a una convocatoria de diseño que organizaron y no me he podido desenganchar. Me encantan sus letras, su música, sus vídeos y lo bien que se manejan en las redes.
Canciones que más han sonado en todas sus formas
(y no sólo en lo que chiva Spotify)
Low - What part of me
Por el último disco de Low siento debilidad absoluta, así que lo pondría entero. Puestos a elegir, What part of me es esa canción que he rayado hasta la saciedad
Marian Hill - Got it
No sé qué me pasó con esta canción. Me la colaron un día en un "Descubrimiento semanal" de Spotify y ahí empezó el bucle.
Patrick Watson - Lighthouse Love songs for robots me ha devuelto este año a los brazos del canadiense Patrick Watson y he recordado lo maravillosa que era esta canción
Jack Broadbent - Far off galaxy
Es empezar a sonar esta canción y no me controlo. Aunque quizás sea problema del disco entero, que es irresistible.
The Heavy - Short change hero
No sé cómo no descubrí antes a The Heavy o, por lo menos, esta canción suya. Desde que me tropecé con ella no hago más que escucharla en series de todo tipo: Suits, The Listener... Esta banda inglesa tiene un rollo entre funk, soul y garage que le da ese ambiente seductor que tanto me gusta en esta canción. Aunque tengo más favoritas, como How you like me now, que me parece muy Ray Charles.
Benjamin Brooker - Violent Shiver
En mayo, con la cercanía del verano, se me pegó este tema en la piel como el calor en agosto.
Cathedrals - Harlem
Este dúo de San Francisco fue mi descubrimiento del año... el año pasado. Si todavía me acompañan querrá decir que son buenos o, al menos, difíciles de olvidar. Me sigue encantado su EP, un año después, y Harlem está a la cabeza de mis canciones favoritas.
Alabama Shakes - Don't wanna fight
Los descubrí en 2013 gracias a las listas de nuevas promesas de la BBC y desde entonces siempre he tenido una canción en particular de esta banda que ha formado parte de mis canciones de cabecera. Desde Hold on a Always Alright, pasando por este Don't wanna fight.
Modelo de Respuesta Polar - Miedo
Mi año no estaría completo sin mis queridos Modelo de Respuesta Polar. En acústico vi a Borja este 2015 presentando el disco y sólo a guitarra y voz ya se me ponía la piel de gallina. Este Miedo es sólo una joya más de las que conforman su último trabajo.
Sethler - Todo va a ir bien
El Batalla de Sehtler está unido a tantas cosas en mi vida sin quererlo que escuchar este Todo va a ir bien como anuncio de su nuevo disco me da escalofríos de la emoción y no puedo evitar tararear.
Carmen Boza - La mansión de los espejos
Ya sé que el disco es del año anterior, pero la reedición ha sido en 2015 y también mi oportunidad de verla en concierto. El álbum es redondo, pero si hay una canción que me rindo sin remedio a tararear es la que le da nombre. Es Boza en estado puro.
Bandas sonoras... literalmente
Que se note que soy seriéfila. Este año lo he repartido entre dos bandas sonoras básicamente:
- Banda sonora de Empire (FOX)
- Banda sonora de Outlander (Starz)
También le he echado un ojo a la de Agent Carter y Daredevil por aquello de que ha sido el año de los superhéroes; a la de The Leftovers, que aunque este año ha cambiado un poquito, me ha acabado gustando la nueva cabecera con Iris DeMent y su Let the mistery be.
¿Y la publicidad?
Soy la primera en quejarme de los anuncios, salvo cuando me descubren grandes temas musicales. Este 2015, entre otras cosas, parece que he perseguido los anuncios de Desigual...
I am dive es, junto a Maga, una de las bandas que veo siempre que pasan por mi ciudad y este año lo han hecho hasta dos veces. Por supuesto, he ido a las dos. Son el invierno más precioso que se puede construir con música. Si no los has visto aún, ya estás tardando porque han conquistado hasta Japón.
The Skatalites
El concierto del año fue prácticamente debajo de mi casa. Vamos, que casi me podía dejar caer rodando. Así que no podía dejar pasar la oportunidad y la disfruté a tope y volví con vinilo de recuerdo. Incansables The Skatalites. Su concierto coincidió con el final de la gira europea y todos los pasábamos tan bien que nadie quería irse; ellos tampoco.
Pasajero
Me dejé la voz y el cuerpo cantando y bailando en la primera fila de este concierto. Público entregado, sala llena y unas ganas de que la noche no acabe nunca infinitas. Ojalá los pille en gira más a menudo de ahora en adelante porque son oro puro.
Boza
A Boza, como Pasajero, quería verla en directo desde hace mucho tiempo. Tenía un poco de miedo de que las expectativas de tanto esperar me acabasen decepcionando. Pero cumplió, las superó y las arrasó. Si nunca he sabido muy bien cómo definir el carisma, creo que con mirarla a ella está clarísimo.
¿Cuál es esa canción que te ha acompañado todo el año o el concierto que no has podido olvidar?
Cuéntamelo en los comentarios.
¿Sabes esa sensación de estar esperando algo mucho tiempo, que por fin llegue y pasarte todo lo que dure como en un nube? Eso me pasó el viernes con el concierto de Pasajero en Málaga.
Pasajero @ Silvia Tinoco
Desde que descubrí que venían, me las vi y deseé para conseguir mi entrada, no por nada, sino porque la venta online me odia. El mismo viernes estaba de los nervios de la emoción. Y durante el concierto vivía una especie de éxtasis constante que a punto me tuvo de las lágrimas toda la noche. Seguro que más de uno pensará que soy una exagerada, pero si alguna vez, pero si alguna vez has sentido esa pasión y ganas por algo, entenderás de qué hablo.
Es lo que ocurre con la negación constante de la gratificación, la construcción de la anticipación o como lo llamen los entendidos. El caso es que llevaba esperando ver a Pasajero en directo desde que en 2013 organicé un concierto suyo en Sevilla al que no pude asistir. Y nada como que te pongan un caramelo delante y te lo quiten para quererlo con más ganas porque, para rematar, cuando visitaron Málaga yo tenía que estar en otra parte. Creía que el destino iba a seguir castigándome cuando llegué a la puerta de la sala rogando que hubiera entradas y…
Cámara en mano, primera fila y "Oh, Dios mío, ¡qué despacio pasa el tiempo!"
Tras la apertura de los malagueños Animal Sex Six, muy cañeros y con una chica en sus filas como bajista, que siempre es de agradecer la presencia femenina en las bandas, pasadas las 23.30 llegaban Pasajero gritando Perdóname y el público se lo dio todo. Un comienzo que parecía tímido pero que no hacía más que abrir la puerta al viaje que prometía el cuarteto y esto no era más que la subida de su montaña rusa de emociones. Muy propio, ya que venían a presentar su Parque de atracciones.
Tras Protégelo, Volverme a preguntar y Hoja en blanco llegó el primer loop de este paseo con el binomio Parque de atracciones/Intocables. Ese vértigo de la subida que se me agarraba en el estómago escuchando "Arrástrame, ya no puedo esperarte más…" y todo estalló con el grito revolucionario "No soy vuestro esclavo, no sois nuestros dueños".
Gente subterránea no bajó el listón ni mucho menos porque hay que ver cómo se las gastan en directo Daniel Arias y compañía: arreglos de teclado que no podrían faltar, un protagonismo de guitarra que estremece, unos golpes de batería que tienen que hacer perder varios quilos por concierto a Josechu y esa arma arrojadiza directa al corazón que es la voz de Daniel.
En el ecuador del viaje, La Copia de otra Copia y Borro mi nombre provocaron la segunda gran sacudida de la noche. Y con Autoconversación demostramos estar vivos y dejamos hasta nuestro último aliento con el temblor en la voz por divisar el final del trayecto… "Y lo demás no importa, y lo demás no importa", sólo atesorar el momento.
Pasajero @ Silvia Tinoco
Un "Muchas gracias, chicos. Nos vamos" anunciaba el final. O eso intentó la banda porque el público no hacía más que pedir otra y otra cada vez que parecía hacerse el silencio. ¿Por qué lo bueno tiene que durar tan poco? Ya no había ni repertorio, pero las ganas eran tantas que Pasajero se lanzó con Las llaves invisibles como cierre ya irremediable. En el aire queda esa promesa de "Volveremos" y yo también volveré. Espero que sea pronto...
Qué ganas tenía de ver a Skatalites en directo... Ya ha pasado una semana y sigo pegada a sus discos. Se hicieron esperar tras la actuación de Mario Díaz, pero mereció la pena por las casi dos horas de concierto que nos brindaron. Era el final de la gira europea y se notó en la recta final de la noche. Vamos, que ni nosotros ni ellos nos queríamos ir y menuda fiesta se acabó montando.
Tenía claro que iría a este concierto sí o sí, aunque tuviera que ir sola, algo a lo que estoy acostumbrada por trabajo. Además, no valían excusas: casi tocan debajo de mi casa. Pero mi madre escuchó la música y dijo que ella también se venía conmigo. Y lo dimos todo hasta el final: hicimos fotos, grabamos los trocitos de nuestras canciones favoritas, cantamos, bailamos, sudamos... y salimos de allí con el vinilo de su último disco.
No fuimos las únicas. El auditorio, que estaba decentemente lleno durante la actuación de Mario Díaz, acabó a reventar y con el público incapaz de contenerse ya en sus asientos según según nos íbamos acercando al fin de fiesta de Skatalites. Tremendo.
Skatalites son una leyenda por su formación: su batería y su bajista son grandes figuras del ska y el reggae que hasta han tocado junto a Bob Marley. Pero no sólo del pasado vive la banda: el trío de viento metal es un alarde de juventud pero también de virtuosismo musical. ¡Qué pulmones tienen estos chicos y qué energía! ¿Y su guitarrista? Otro genio musical llegado desde Francia. Por si todo esto no era suficiente para sentirnos trasladados a Jamaica, ahí estaba la voz de la gran Doreen Shaffer, "La Reina del Ska".
Una maravilla de espectáculo con grandes músicos que te dejan esa sensación de haber asistido a algo irrepetible. Y es que The Skatalites es uno de esos grupos que tienes que ver al menos una vez en la vida. Y ellos ya tienen mucha a sus espaldas, ya que la banda original se formó en 1964. Más de 50 años llevan sus diferentes miembros repartiendo la contagiosa alegría del ska por el mundo.
En diciembre vuelven a salir de gira, no te los puedes perder.
Cuántas veces habré salido de casa cantando "lleva la vía láctea tatuada en la cara..."
Mal día para un fan es ese en el que uno de tus grupos favoritos dice hasta pronto... Eso ha pasado con Maga hoy y aquí estoy, con la discografía en bucle, recordando como sólo lo hace la nostalgia de lo que ya no volverá a ser igual.
Estaba en la facultad cuando descubrí a Maga. Año 2004, 2005 quizás. Ya se sabe, la universidad es tiempo de descubrir cosas nuevas y pocas fueron mejores que la banda sonora que el trío de Sevilla puso a esos años. Y aún sigue poniéndosela.
Maga, 2006 @ Silvia Tinoco
Mi primer concierto fue el 6 de octubre de 2006 y para que no suene muy fangirl, diré que la fecha me la chiva Youtube: sólo tengo cuatro vídeos en mi canal y dos son de aquello, claro que sin la calidad de las cámaras de ahora. Fue en una sala malagueña que ya no existe, presentando el álbum negro, Miguel llevaba el pelo muy rizado y yo no entendía de dónde podía sacar esa voz. Para rematar, subió Germán Coppini al escenario... Estaba tan emocionada que me daba igual ir sola en plan carabina para mi mejor amigo y su novia.
Maga y Coppini, 2006 @ Silvia Tinoco
Desde entonces creo que puedo decir que no me perdí un solo concierto de Maga en Málaga: en grandes salas, en pequeñas, en teatros, solos o acompañados de otras bandas y también con otras formaciones –vi al All La Glory cuando Miguel era su bajista–. Y si recuerdo tan bien el primer concierto, no podía olvidar los últimos:
- Gira de Satie contra Godzilla en un Velvet Club a reventar donde estaba tan en primera fila que me tenía que apartar cuando Miguel afinaba o me comía el mástil de la guitarra. Fue grandísimo. Esa noche competían en Málaga con Love of Lesbian, la banda fue siguiendo mis dudas sobre a qué concierto asistir por Twitter y pinchándome de vez en cuando. Así que al final del concierto, me acerqué a decir "Aquí estoy yo".
- Y después, enero de 2013, en el ciclo de conciertos didácticos Maga Kids en el Teatro Cánovas, alucinando con lo bien que se desenvolvía la banda con los niños y lo bien que lo pasaban los pequeños. Fui para hacer crónica junto a otros compañeros y Miguel acabó acercándose para contarnos cómo era la experiencia.
Maga para niños, 2013 @ Silvia Tinoco
Creo que no los he vuelto a ver, pero aún así, una de las cosas más grandes que me ocurrió con ellos llegó después: recibí un email de Miguel para montar una gira acústica en solitario y acabé haciéndole la promo, enviando notas de prensa, haciendo concursos y diseñando carteles, aunque no pude acudir a los conciertos programados. No importaba; tan fan como soy, si algo no podía imaginar era esto. Un pequeño regalo de despedida sin saberlo.
Miguel Rivera, acústicos 2013 @ Silvia Tinoco
La espinita que me queda es habérmelos perdido en su gira conjunta con The New Raemon –Un lugar llamado mundo me los metió en casa a través de la tele al menos–, pero vamos a quedarnos con lo bueno... Con que nunca habrá una banda como ellos, como Javi, Pablo y Miguel, el trío que consiguió con Diecinueve una de las mejores canciones de la historia, que me enseñó que se podía hacer poesía con la música y que hay canciones que son personas e historias. Las suyas son tantas cosas para mi historia que este nudo en la garganta va por ellos.
Septiembre, vuelta al cole, vuelta a las costumbres y rutinas. Y vuelta a cubrir conciertos. Hacía tiempo que no salía a la calle para Diario Sur y esta temporada he retomado la tarea a lo grande: con el concierto de Mónica Naranjo el pasado sábado en Málaga. Normalmente, un concierto de esta envergadura lo cubre alguien de plantilla, pero si no hay nadie disponible, ahí entramos los colaboradores. Y como además de publicarse en la web, saldría también impreso, allá que me lancé.
Mónica Naranjo. La última vez que la vi en directo fue presentando Palabra de mujer en 1997. Vamos, que si no calculo mal, tendría unos 12 años. Ahora la cantante está cumpliendo 40 años y ha decidido salir a celebrarlo con el Tour 4.0, un espectáculo que pone en escena algunos de los mejores temas de su carrera. Y digo espectáculo con todas las letras porque una artista de su nivel y con medios no se queda en un mero concierto:
Coro, músicos venidos del mundo del metal y bailarines capaces de hacer acrobacias hasta sobre un aro suspendido en el aire. Intermedios de danza y música, hasta tres cambios de vestuario, juegos de luces... Lo que viene siendo un show en toda regla por los que merece la pena pagar lo que cueste la entrada, sobre todo para sus seguidores, claro.
Si nos centramos en el repertorio, siendo un recopilatorio con lo mejor de su carrera, Mónica Naranjo cumplió con creces la promesa que hizo al comienzo del concierto: "Será un viaje largo y adrenalínico, un viaje por el pasado y el presente". Y claro, no faltaron temas tan icónicos como Sobreviviré, Amor y Lujo, Europa o Pantera en Libertad. Cualquiera diría que entra en los 40 comprobando la buena salud de sus cuerdas vocales. Su registro sigue siendo brillante y su presencia en el escenario ha crecido con los años, si eso era posible.
En definitiva, sea una seguidora o no de la cantante, para quien aprecia la música, lo suyo es un buen show 4.0 que bien merece la pena ver y disfrutar.
Podéis leer mi crónica aquí y si habéis comprado el periódico hoy, pues también en formato impreso.
¿Sabes cuando llevas mucho tiempo esperando algo, cuando llega no sabes cómo va a resultar, pero al final supera todas tus expectativas? Pues eso me pasó el viernes con Julio de la Rosa. Llevo siguiéndolo una eternidad. Con sus canciones desde El Hombre Burbuja o Fantasma #3, hasta sus textos en Notodo y sus libros de relatos, que guardo desde la época de Myspace. Tengo pendiente su libro Peaje, pero ya llegará.
Ahora lo que importa es su último trabajo, Pequeños trastornos sin importancia, un conjunto de canciones tan redondas que te preguntas cómo es posible que un ser humano componga tan condenadamente bien y cada verso se te meta tan adentro. Las llevó a escena en solitario, aunque no le faltaron instrumentos, desde la guitarra a la melódica, sin olvidar el pedal para grabar loops y construirse una atmósfera propia que para qué quiere uno más músicos.
Él solo se basta y se sobra para mover los hilos que conectan directamente con el corazón y emocionarte tanto con la voz susurrada como con el grito desesperado. Hubo momentos tan íntimos que me daba miedo apretar el disparador de la cámara y hacer demasiado ruido. No digo nada ya cuando bajaba del escenario y se paseaba entre la gente guitarra en mano; me temblaba todo y era imposible apuntar.
Y como además vino casi con un repertorio al gusto, de lo que menos me preocupé era de las fotografías. Decía que estaba improvisando, que si había alguna petición... Vivir de Fantasma #3 iba a ser difícil... ¿El anzuelo es muy típica ya? Al final ni me importó que no sonase porque nos regaló una noche mágica, con la dulce voz de Helena Goch como introducción y con su intermedio y todo. La conclusión es que a Julio de la Rosa no se le puede medio amar, se le quiere entero. Es un Gigante.
Sería por el calor de la copa que te regalaban al entrar o por el entorno íntimo de la azotea, pero la amiga que me acompañaba me animó para acercarnos a Julio al terminar el concierto, con el reparo que me dan a mi esas cosas. "Es para darle las gracias por el concierto, que nos ha gustado mucho", porque ella, que no lo conocía, acabó enamorada. Y no sabe cómo la entiendo. Salimos del concierto con ganas de saber cuándo sería la próxima cita...
Hacía un siglo que no compraba una entrada porque siempre voy acreditada para trabajar. La sensación es que también hacía mucho tiempo que no invertía tan bien mi dinero. Gracias a Life the Roof –que por fin me estrené en el ciclo– por esta gran experiencia.
Por cierto, pocos discos reseño yo para Crazyminds, pero éste me lo pedí –somos muchos redactores, hay que pedírselo– y así reflejé la montaña rusa del desamor de Pequeños trastornos sin importancia, si quieres echarlo un ojo. Recomendadísimo.
Hacía bastante tiempo que tenía en mi calendario la fecha del 6 de junio bien marcada. ¿El motivo? La presentación del nuevo disco de la banda sevillana Kenedy. Se dejan ver poco por Málaga pero no falto a mi cita con ellos cada vez que vienen y el estreno de Guts era una más que decente excusa.
Kenedy @ Silvia Tinoco
Llegaron a Velvet Club (Málaga) acompañados por los catalanes Súper Gegant, totalmente desconocidos por aquí. Tenía mis reticencias al principio. Me había escuchado algún tema sin conseguir que me entre la música cantada en catalán, pero la verdad es que en directo me dieron buena impresión. Son cañeros, "ruidosos", de los que les gusta la distorsión y tienen un sonido compacto que me ha gustado. Además hacen una improvisación que me recordó a Muse y su forma de protestar ante los playbacks: los tres rotaron en sus posiciones y cogieron el instrumento del compañero; es decir, vimos al guitarra como bajista, al bajista a las baquetas y al batería como guitarra. Parece una chorrada, pero así es como no me olvidaré del grupo.
Con Kenedy ya llegó el momento del éxtasis. Semanas esperando con ganas, expectativas... y cuando empezó a sonar un temazo tras otro en el repertorio, todo valió la pena. Ya venía más que contenta yo de casa, también hay que decirlo, porque la entrada al concierto me había tocado por concurso. Después, como tengo la costumbre de llegar temprano –cosas de vivir lejos y moverte en transporte público–, me encontré con la banda en la puerta de la sala, esperando mientras Súper Gegant hacían la prueba de sonido, así que me fui a matar el tiempo con ellos tomando una copa.
Wembley, Maida, Wreck, Into the wild, All things... Temas nuevos y antiguos, guitarra acústica y eléctrica, momentos íntimos y cañeros... todo se entremezclaba como en una montaña rusa sonora que no daba descanso. Vítores y aplausos entre el público, algún baile más etílico que inspirado al que no le faltaba buena intención, pero sobre todo una buena noche, aunque al final tuviera que salir corriendo para no perder el autobús de vuelta a casa. Corrí con Guts todavía dándome vueltas en los oídos y con la adrenalina que te da la satisfacción de saber que la primera vez que le di al play a uno de los temas de Kenedy no me equivocaba.
Súper Gegant @ Silvia Tinoco
Dos EP después, este primer largo editado por los amigos de Sello Salvaje confirma que Kenedy han encontrado su camino, de baldosas amarillas (por la portada del disco, si no lo habéis visto), guitarra, voz, mucho ritmo y animales salvajes. "¿Y por qué te gustan tanto?" me preguntan a veces. No hay un por qué racional y supongo que no tiene por qué haberlo en la música cuando has encontrado esas canciones que simplemente conectan contigo de alguna manera y te llegan. Y porque decir que estabas ahí cuando salieron las primeras canciones, que los has visto tocar para 10 y para 300 y siguen subiendo, también emociona, para qué nos vamos a engañar.
Me he ganado el título de fan número 1 en Málaga a pulso.
Por fin ha llegado mi primer concierto del año. Después de perder la oportunidad de ver en directo a Pájaro (Sevilla) el pasado sábado, ayer martes dejaba todo para estar a las 19.00 en Fnac y ver el proyecto de Ayllón en su formato banda.
Ayllón @ Silvia Tinoco
Ayllón es el nombre artístico de Curro Ayllón, cantautor malagueño durante diez años y cuya referencia más reciente es un largo titulado Cosmogonías. Ahora da un paso más en su carrera y se lanza a montar una banda. No le ha salido mal el experimento: en septiembre amplió la formación y a comienzos de este año ya estaba ganando el certamen Música Más Málaga, organizado por la diputación de esta ciudad. Entre las bondades del premio, este concierto en Fnac al que me dirigía.
No hay nostofobia que nos impida volver al fórum de Fnac cuando Ayllón es el lugar común de todos los que ayer nos reunimos para verle. Espacio lleno entre las banderolas de la diputación y público atento a la cariñosa improvisación que Nacho, presentador del momento, se marcó como paso previo a la introducción de la banda. Es un cambio importante este de pasar de la guitarra y voz del artista en solitario al arropo de tres miembros más: Felipe a la guitarra, Paco al bajo y Sebas a la batería.
Cambio espacial, porque como banda llenan todo el escenario, pero sobre todo sensorial. Cosmogonías alcanza una nueva dimensión. Gana profundidad con el bajo, gana en ritmo gracias a la batería y la guitarra eléctrica termina de darle cuerpo. Como nuevas suenan ahora Te vi, Picnic en el parque o Cartografía, donde casi nos olvidamos de la ausencia de Carmen Boza. Mención especial para La historia de Febo y Dafne, mitad canción, mitad mitología contada e improvisada en vivo, y una de mis favoritas. Claro que el final perfecto, bien alto, como hay que acabar, lo puso Phi, pero todavía no hemos llegado hasta ahí.
Ayllón @ Silvia Tinoco
Completando este puzzle y encontrando su lugar a la perfección en esta nueva situación, la voz. Sé que el timbre de voz es una cuestión subjetiva para el oído de cada persona y aunque a mi personalmente me encante, voy a decantarme por la técnica, más objetiva en este caso: fascinada estoy desde la primera vez que lo vi con su manejo de los agudos, la capacidad de jugar con las variaciones y de sostener notas, provocando que mantengas las mariposas emocionadas en el estómago. Haced la prueba con La dinámica del miedo o La sinestesia y el amor.
Que luego necesitéis lápiz y papel para apuntar cada buena frase que escuchéis es otra cuestión, porque sí, os hará falta. Por sus referencias mitológicas, artísticas y de proporción áurea. Una hora después, llamadlo sinestesia o síndrome de Stendhal, pero si yo tuviera que elegir una teoría sobre el origen del universo (definición de "cosmogonía"), la de Ayllón me parece la más poética del mundo y estoy segura de que es, con diferencia, la que mejor suena.
"cartografía digital de tu relieve en mi colchón..."
Llevo prácticamente unos diez años escribiendo y a estas alturas parecerá una tontería, pero con toda la ilusión del mundo os cuento que ha salido mi primera crónica para el Diario Sur en su edición digital. En la provincia de Málaga es el diario más reconocido y yo ahora formo parte de él gracias a la decisión que han tomado desde la sección de cultura de contar con una serie de colaboradores que puedan cubrir los conciertos más minoritarios, los indies, para entendernos, esos que normalmente el periódico no cubriría.
Así que el pasado sábado 21 me estrené con Autumn Comets y Atención Tsunami en Velvet Club. A los primeros ya los conocía, aparecen en varias listas de lo mejor del año con su último trabajo, Moriréis en Camboya, aunque a mi me engancha más el anterior. De todas maneras, es innegable el puesto que tienen ganado y lo que gustan sus atmósferas y ruidosos, en el buen sentido, finales instrumentales quemando guitarra.
Atención Tsunami fueron una sorpresa, un descubrimiento. Arrolladores, entregados y tirando también de la potencia de sus guitarras se ganaron a la sala, elevaron la fiesta al siguiente nivel y también a algún chico del público que casi acabó manteado. Y claro, en tan buen ambiente, si alguien tenía que lanzarse a los brazos de sus fans ese era el cantante que saltó sin dudarlo al acabar el concierto. Había escuchado más sobre esta banda como Incendios, su proyecto paralelo y muy relacionado también con Autumn Comets, ya que ambas formaciones comparten miembros, pero Atención Tsunami fue sin duda una ola sonora inesperada.
Inundada de sensaciones llegué a casa, empecé a plantear y redactar la crónica, después a revisar y elegir una foto... En fin, que acabé a eso de las 5 de la madrugada y de lo más contenta por volver a la dinámica periodística clásica, a tener un horario en redacción para entregar tu trabajo. Y es que un poquito de romanticismo no viene mal en estas fechas.
Sábado en la explanada del campamento de Ojén, segunda jornada del Ojeando. A las 9 de la mañana la tienda de campaña es ya un invernadero, claro que se te olvida todo cuando vas a los vestuarios y te reciben los voluntarios del festival con un café y regletas de enchufes preparadas para cargar teléfonos móviles. "¿Qué tal has dormido". Así da gusto. Aunque lo de dormir no ha acabado todavía que hay que recuperar fuerzas para este sábado intenso: bañador y toalla y a plantarse en la piscina bajo la sombra.
Y bien hice echando la siesta antes de la comida porque a las 4 de la tarde estaba We are not Djs montando una auténtica pool party hasta que se cerró la piscina. La Casa Azul, Miss Caffeina, Supersubmarina, Joe Crepúsculo… El trenecito se montó con los temas de Love of Lesbian y cuando llegamos a The Strokes ya había todo un corrillo rodeando la mesa del Dj saltando, bailando y cantando. ¿Es que a alguien se le ocurre un plan mejor para sofocar el calor y relajarse antes de enfrentar los conciertos que nos esperaban a la noche?
No veo a Iván Ferreiro en directo desde 2005, así que ya podéis imaginar las ganas que tenía de que llegara su momento, uno de los grandes del festival. Antes abrieron los malagueños Fila India, grupo que ha vuelto a reunirse diez años después, debido a lo cual coincidieron en el escenario patio diferentes generaciones que supieron disfrutar con sus canciones. Hasta bengalas vimos entre el público iluminando el camino de regreso de esta banda. ¿No os suena el tema Yo tenía un novio que tocaba en un conjunto beat?
Napoleón Solo sobre el escenario con Alonso al frente y su fotogénico pelo, como comentábamos algunos fotógrafos en el foso. La banda desgranó un setlist variado en el que no faltaron algunos de sus mejores temas. Si no pudimos evitar corear "Antes de que ocurriera yo no sabía que cosa era", no digo nada cuando empezó a sonar Lolaila Carmona y un montón de globos de colores volaban sobre nuestras cabezas. El éxtasis. Y Napoleón Solo se marchaban poco después, entregados, satisfechos, agradecidos. Aunque hubo quien echó de menos que Alonso terminara con la cucaracha.
Curiosidad era lo que tenía por ver en directo por primera vez a Jero Romero. Una propuesta tranquila para los fans de Miss Caffeina que esperaban pacientes su momento. Pero es innegable la calidad de este hombre y lo que ha conseguido con su primer disco en solitario. Llegó diciendo que como sólo tiene uno –un disco– pues sería lo único que sonaría esa noche; sin embargo, o estuve yo muy despistada o se coló alguna tema que no está en el álbum. Correcto, Señor Gigante, Cabeza de león… En la puerta del patio estábamos viendo la paciencia de Mikel Izal, que atendía encantado a todo aquel que se le acercaba, cuando llegó la sorpresa: una versión "por pura envidia", decía Jero. Y allá que se lanzó con su gran banda con Adelante Bonaparte de Standstill. Lo suyo es puro encanto y quiero repetir.
Encantador de masas es Iván Ferreiro que llegó al escenario patio dispuesto a contarnos Toda la verdad y triunfó, a pesar de los problemas que le dio el piano. La experiencia es un grado y a estas alturas él sabe bien lo que mejor funciona en los festivales. Supo intercalar sus temas más recientes con la emocionante Ciudadano A o la esperada Turnedo. Cantó a la Tristeza y a los Días azules, pero el gran momento de la noche llegó con su repaso a los clásicos de Los Piratas. Patio lleno y entregado a Promesas que no valen nada, El equilibrio es imposible, Años 80, Santadrenalina, su homenaje a Maga con Diecinueve… Generaciones a sus pies y coreando Mi Coco como despedida. Ahí asomaba la lagrimilla. Yo llegué tarde a Los Piratas. Cuando se separaron estudiaba en la facultad, ese período de tu vida que sólo cuando ha pasado te das cuenta de lo importante que fue. Ferreiro le puso música a aquello, como a las historias de tanta gente, mucha reunida aquella noche en el patio. Un maestro.
Pero rematemos en alto y con energía, que los más jóvenes llevaban desde temprano haciendo cola para ver a Miss Caffeina –ojos pintados incluídos– y ya les tocaba, pasadas las 3 de la madrugada. Miss Caffeina es otra de las bandas, junto a Supersubmarina, que visitó el festival hace dos años, aunque nadie diría que son el mismo grupo de entonces. Máquina de humo, efectos de luces y un repertorio intenso y sin pausa representa ahora a los nuevos Miss Caffeina con su De polvo y flores bajo el brazo. Tan perfecto para perder unos quilos, por aquello del ritmo frenético, como para emocionarse y ponerse tiernos, como comentó Alberto (vocalista). De Modo avión a MM, pasando por el momento Mecano de Venimos y poniendo el punto final con un Hielo T que nos dejó sin aliento. Dicen que están acostumbrados a un horario tan nocturno pero se comieron su hora con patatas.
Disco Mordisco remataron una noche más convirtiendo el patio en una pista de baile. Acababa un año más el Ojeando y a estas alturas de la noche ya no importaban las horas de espera, el calor, el cansancio… Lo que sabemos todos al llegar aquí es que el año que viene repetiremos sin dudarlo.
24.01.13 Concierto didáctico de Maga @ Silvia Tinoco
Alumnos de 5º curso de primaria que creían que iban a un concierto de música clásica –¿sería por el teatro?– y que acaban bailando entre las butacas al son de Maga. El rock también es para los niños y el trío sevillano lo demostró hace exactamente una semana en el Teatro Cánovas de Málaga.
Las 11 de la mañana no es la hora habitual de dar un concierto para un músico, pero no sería un concierto cualquiera y el público merecía la pena. ¿Qué es lo que tiene de diferente? Estamos ante un concierto didáctico, una idea que debería desarrollarse más. Tal y como está la industria de la música actualmente, nunca viene mal ir trabajando la cantera, prestar atención al futuro público.
Aquella mañana, en apenas una hora y con ayuda de una divertida animadora, los pequeños alumnos del colegio La Asunción descubrieron el poder de la música, su capacidad para influir en nuestro estado de ánimo, cómo construir una canción o, incluso, para qué sirve un pedal como el delay. Los más atrevidos hasta pudieron rasgar cuerda. Y, aunque al principio les costó soltarse, al final acabaron todos haciendo el trenecito y agolpados al pie del escenario. Hasta lo profesores acabaron animados bailando y aplaudiendo.
Para los mayores de la sala, en su mayoría medios que fuimos a cubrir el evento, sería un lujo haber tenido una clase magistral como ésta cuando estudiábamos. Maga tocando para ti algunas de sus mejores canciones, como Diecinueve o El ruido que me sigue siempre, y enseñándote personalmente los secretos de la música.
Para la mayoría de los pequeños reunidos en la sala era su primer concierto. Seguro que no será el último –esperemos– y que un teatro ya no les parecerá un lugar aburrido.
La crónica detallada de esta entretenida experiencia la podéis encontrar aquí, en Crazyminds.
Más vale tarde que nunca, dice el dicho. No es que me haya dormido en el laureles con esto de lo mejor de 2012, es que las dos primeras semanas del año las he pasado con una gripe maravillosa. Además, por este motivo, aún no he podido ir a ningún concierto este año. Entramos en la segunda quincena de enero y ya se empieza a notar la actividad en Málaga. Sólo esta semana nos visitan Dominique A, Maga o KUVE. (Al final me decidí por Maga).
Era la noche de La Casa Azul en el Auditorio de Málaga, –una dura competencia– pero a mi me gusta llevar la contraria, además de cumplir mis compromisos con los amigos, así que me fui a Vive Le Rock. ¿Qué había en este local que me hizo dejar plantado a Guille Milkyway? Los chicos de Kenedy y Helsinki compartiendo escenario.
A los primeros ya tuve oportunidad de verlos en el Purapasta y volví a casa enamorada. Comandados por Iñigo Laspiur, los sevillanos están presentando su primer EP y parece que les gustó tanto Málaga que han vuelto a ponerla en su gira. Los segundos, Helsinki, se recorrieron los aproximadamente 600 kilómetros que separan Valencia y Málaga para que la capital de la Costa del Sol conozca su primer trabajo, Cuando las palabras hablan.
El pasado sábado estuve cubriendo el festival Purapasta en Málaga. Sidonie, Niños Mutantes, Fuel Fandango, Aeroplano21, El País Musicano, Kenedy... Vamos, una fiesta llena de música. Y el resultado lo podéis ver ya en Crazyminds:
Sidonie @ Silvia Tinoco
“Esto es Purapasta. Somos Niños Mutantes. Enhorabuena porque tenéis nuevo festival en Málaga”. Los meses de trabajo acabaron anoche en un festival como no se recuerda en la ciudad: dos escenarios, nueve bandas, más de siete horas de música y un público que estuvo a la altura de la convocatoria y que se agolpaba a las puertas de París15 antes de la hora. Estábamos todos impacientes por entrar. Se comentaba que la sala nunca había montado algo así y nos podía la curiosidad: gran escenario al fondo, el escenario 1, y uno más pequeño, el 2, en la cara opuesta y, entre ambos, un mercadillo / exposición con un juego de pequeños sillones –que nadie pensaba en sentarse a esas horas, pero a las 2 de la mañana los ves con otros ojos…–.
El País Musicano, su mejor final
Abrió la noche El País Musicano en su concierto más especial, el de su despedida. Años de carrera tuvieron en el Purapasta su punto y seguido, porque aseguran que seguirán en la música pero, aún así, fue muy emotivo. Los malagueños regalaron a sus habitantes, nombre con el que se conoce a sus fans, un concierto de los de siempre, es decir, con sus temas más conocidos, con su energía habitual, con sus bailes… “No lo sentimos como si fuera el último, eso es lo bueno”, decían, pero el concierto tenía que terminar y no hubo mejor forma de hacerlo que con Tu mejor final. Álvaro, su vocalista, animó al público a acercarse para llenar ese hueco que tímidamente se había dejado frente al escenario. Después lo vimos coger un rollo de papel que parecía una pancarta, casi. Eran varios folios y, en cada uno, una palabra: “Vosotros sois nuestro mejor temazo. Gracias”.
En Málaga tuvimos anoche la oportunidad de disfrutar de un trocito del Festival de Benicàssim gracias a Matiné y CatPeople y podemos decir que fue una auténtica batalla musical. El campo de operaciones fue la Sala Vivero y la batalla, conquistar al público, una misión para la que ambos grupos desplegaron todos sus efectivos. Aunque la primera prueba la tuvimos que superar los Fibers por un día: cuando llegamos, nos encontramos la puerta de la sala casi cerrada porque los grupos estaban en plena prueba de sonido, por lo que era evidente que el concierto se iba a retrasar. A más de uno le sientan muy mal estas cosas, así que ahí tenían los chicos de Matiné el primer reto.
Anoche hicimos un recorrido musical por la geografía española. Arrancamos el viaje en Madrid con Luis Arronte, después subimos a Ávila en compañía de Los Pedales, hicimos una parada en Valencia para ver a los chicos de Modelo de Respuesta Polar y el final de trayecto nos lo encontramos en Cádiz con Lêda Tres. Y es que anoche la Sala Vivero cultivó música y de la buena. El día anterior habíamos tenido una cita con Severine y Lagartija Nick, pero es que la música no para en el Primavera Wild Weekend, así que ayer repetimos la experiencia y la verdad es que fue un viaje que nos dejó muy buen sabor de boca.
Los chicos de Supersubmarina le tienen un cariño especial a Málaga y la ciudad también se lo tiene a ellos. El acústico que ofrecieron en FNAC el 6 de abril dejó patente este cariño mutuo, pero el concierto del pasado viernes en la Sala Vivero fue la muestra definitiva: más de 600 personas reunidas en un mismo espacio para ver en directo a la banda de Baeza. En lo que llevamos de esta temporada primaveral de conciertos Wild Weekend no se había visto nada igual.
El sábado fue noche de powerpop en Málaga, un auténtico viaje al pasado. Un grupo de irreductibles, no galos, sino socios del Primavera Wild Weekend, plantaron cara a Sergio Dalma, que estaba de concierto en la capital, y se fueron a bailar a la Sala Vivero. Y la verdad es que el ritmo de Octubre, José Casas y la Pistola de Papá y Stone Pillow hizo mover los pies a más de uno.
Ha sido el concierto más íntimo organizado hasta el momento por el colectivo Wild Weekend, pero eso no quiere decir que se tratara de un concierto menor ni mucho menos. Los grupos invitados lo dieron todo (al cantante de Octubre lo encontramos hasta vendiendo entradas en la puerta) y el público acabó encantado.
Segunda cita del Primavera Wild Weekend: Miss Caffeina y El País Musicano.
Los malagueños El País Musicano, jugando en casa, como se suele decir, caldearon el ambiente y, poco después, los chicos de Miss Caffeina salieron al escenario de gala, antifaz negro incluido, y derrochando energía. Los fans los esperaban ansiosos desde que el pasado invierno se cayeran del cartel del Wild Winter. Dispuestos a presentar su último trabajo, Imposibilidad del fenómeno, prácticamente no se dejaron ningún tema en el tintero.
Soy Silvia, periodista de vocación y formación. Escribo sobre lo que me gusta y a veces también sobre lo que no pero, sobre todo, de libros, música, series o bullet journal.